¿Sientes que el gasto en calefacción se lleva una parte importante de tu sueldo cada mes? Aunque los precios de la energía ya no suben tan drásticamente, cada euro ahorrado es un respiro para tu economía. Si te dijera que existe una forma sencilla y accesible que no solo te hará ahorrar dinero, sino que también podría mejorar tu salud, ¿estarías dispuesto a escuchar? Muchos pasamos por alto la forma en que gestionamos nuestra calefacción, y esto nos cuesta más de lo que imaginamos.
El secreto para un hogar cálido y saludable
Durante los meses más fríos, las facturas de calefacción pueden dispararse hasta niveles alarmantes. Pero existe una solución sorprendentemente simple: ajustar tu forma de calentar. Los expertos señalan que muchos de nosotros priorizamos la comodidad inmediata, buscando tener calor en casa lo antes posible, sin pensar en las consecuencias a largo plazo. Un pequeño ajuste en tus hábitos puede traducirse en un ahorro significativo para tu hogar.
¿Cuál es la temperatura ideal?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que la temperatura ideal en las estancias donde pasamos la mayor parte del día ronda los 20 grados Celsius. Si tu termostato marca más, es probable que estés sobrecalentando tu hogar y, en esencia, tirando dinero por la ventana. Pero no es solo una cuestión económica; las temperaturas excesivas perjudican tu salud.
- El aire seco irrita tus mucosas y piel.
- Puede provocar fatiga y dolores de cabeza.
- Empeora condiciones como alergias o asma.
- Ambientes sobrecalentados son caldo de cultivo para ácaros.
El Dr. David Frej del Centro de Medicina Funcional y Holística de Praga explica que "la calefacción innecesaria y la temperatura elevada en una habitación aumentan el riesgo de infección, ya que los microbios persisten más tiempo en el aire seco".
Además, acostumbrarnos a un calor constante debilita la capacidad natural de nuestro cuerpo para adaptarse a los cambios de temperatura. Hana Matějovská Kubešová, jefa de la Clínica de Medicina Interna, Geriatría y Medicina General de la Facultad de Medicina de la MU en Brno, advierte: "Cuando ocurre un cambio de temperatura, supone un estrés adicional para el cuerpo, lo que por sí solo debilita la inmunidad". Esto significa que una simple salida al frío puede convertirse fácilmente en un resfriado.

Expertos recomiendan apagar la calefacción durante horas
Además de mantener una temperatura general más baja, algunos especialistas sugieren un truco radical pero efectivo: apagar la calefacción por completo durante al menos dos horas al día. Las horas de la tarde, y especialmente la noche en el dormitorio, son momentos clave para implementar esto.
La temperatura ideal para dormir se sitúa entre 16 y 18 grados Celsius. Dejar que tu habitación se enfríe a este rango óptimo antes de acostarte puede mejorar la calidad de tu sueño. Algunos expertos van un paso más allá y abogan por apagarla toda la noche. Los beneficios son dobles: ahorras energía y promueves un ambiente más saludable para tu descanso.
¿Qué pasa en las casas unifamiliares?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Si vives en una casa unifamiliar con tu propia caldera de gas, la estrategia podría ser diferente. Según SPP, un proveedor de energía, "al apagar la calefacción, la temperatura en la habitación comienza a descender lentamente. Una vez que la temperatura desciende significativamente, el sistema, al volver a encenderse, debe gastar mucha más energía para volver a calentar las paredes y el aire. El consumo puede terminar siendo mayor que si hubieras mantenido la calefacción encendida a baja potencia".
En estos casos, es más recomendable centrarse en la **regulación de la temperatura en lugar de apagarla por completo**, ya que intentar enfriarla artificialmente podría resultar contraproducente en términos de consumo. Las nuevas construcciones suelen venir equipadas con termostatos inteligentes que te permiten programar temperaturas distintas para cada habitación e incluso para diferentes momentos del día, como cuando estás fuera trabajando o durante la noche.
Sin embargo, es crucial no exagerar. La temperatura de tu hogar no debe descender de los 16 grados Celsius. En ambientes demasiado fríos, la humedad puede propiciar la aparición de moho, algo que también debemos evitar a toda costa. Una ventilación adecuada y regular, junto con un sistema de calefacción bien ajustado, son tus mejores aliados.
¿Has probado alguna vez a apagar la calefacción durante unas horas al día? ¿Has notado una diferencia en tu factura o en cómo te sientes? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!