“Estás bromeando”, dijo mi vecino Algi cuando saqué aceite de ricino de la bolsa. Su césped parecía haber pasado por un bombardeo: montículos de tierra por todas partes, líneas de túneles destrozadas, todo el trabajo de primavera arruinado.
Había probado de todo: trampas, repelentes ultrasónicos, incluso unos polvos de internet. Nada funcionaba. Los topos regresaban en una semana, a veces incluso antes.
“Verás en un mes”, le dije. Él sonrió escéptico. Tres semanas después, me llamó él mismo.
Por qué el aceite de ricino funciona de forma diferente
Los topos apenas ven; sus ojos son diminutos y casi no funcionan. En cambio, su sentido del olfato es increíblemente sensible. Es con él que se orientan en sus túneles subterráneos, buscando lombrices y larvas.
El olor del aceite de ricino les provoca un profundo malestar. No es solo una sensación desagradable, sino una fuerte señal de que esa zona es peligrosa. El aceite es más denso que el agua, por lo que se impregna en las paredes de los túneles y permanece allí durante semanas.
Un topo que se encuentra con este olor en su hogar no tiene otra opción: debe mudarse. No esconderse más profundo, no esperar. Simplemente, buscar otro sitio.
Cómo preparar la mezcla
La receta es sencilla: mezcla tres cucharadas de aceite de ricino con una cucharada de detergente para lavavajillas y un litro de agua. El detergente ayuda a que el aceite se disuelva en el agua y se distribuya de manera más uniforme en el suelo.
Vierte la mezcla en una regadera y riega abundantemente cada montículo de tierra. Después, riega de nuevo con agua normal para que la solución penetre más profundamente en los sistemas de túneles.

Lo más importante: trata todos los montículos de tierra a la vez. Si dejas alguna zona sin tratar, los topos simplemente se trasladarán allí y seguirán excavando.
Un error que lo arruina todo
Mucha gente vierte la mezcla una vez y espera un milagro. Así no funciona.
Después de una lluvia fuerte (más de 25 mm en 24 horas), la concentración de aceite de ricino disminuye drásticamente. Los topos lo notan y empiezan a regresar.
Hay que observar tu jardín: si ves nuevos montículos o túneles recién excavados, es hora de repetir el procedimiento. Normalmente, durante el primer mes, necesitarás dos o tres aplicaciones, y después, solo tras lluvias más intensas.
Qué hacer cuando los topos se van
Mi vecino Algi llamó después de tres semanas: “Ni un solo montículo nuevo. Pero ahora mi césped parece la superficie de la luna”.
Aquí es donde comienza la segunda etapa. Espera un clima lluvioso, entonces la tierra estará blanda y será fácil de moldear. Coge un rastrillo y allana los montículos, distribuyendo la tierra por la zona circundante.
En las zonas gravemente afectadas, siembra semillas de césped. Después de un par de semanas, el césped comenzará a recuperarse.
Algi ahora compra él mismo aceite de ricino para otros vecinos. Dice que en treinta años gastó cientos de euros en todo tipo de aparatos y químicos, y la solución le costó cinco euros en la farmacia.
A veces, la forma más sencilla está justo delante de nosotros, donde menos esperamos.