Cuando una nueva enfermedad infecciosa irrumpe en escena, es natural buscar paralelismos con lo que ya conocemos. Después de la pandemia, la lección principal aprendida nos impulsa a prepararnos para lo peor y a preguntar: ¿podría suceder de nuevo? Esto es exactamente lo que ocurrió cuando los viruela de monos, ahora conocida como mpox, comenzó a propagarse en varios países en 2022.
Las redes sociales se inundaron de preguntas: ¿es una nueva pandemia? ¿Deberíamos volver a usar mascarillas? ¿Se propaga tan rápido como el COVID-19? La respuesta a estas preguntas requiere comprender las diferencias fundamentales entre dos patógenos completamente distintos. Aunque ambas son infecciosas y pueden causar problemas de salud graves, su biología, modos de transmisión y estrategias de tratamiento son radicalmente diferentes.
Virus diferentes, biología diferente
El COVID-19 es causado por el SARS-CoV-2, un coronavirus con ARN monocatenario. Es un virus relativamente simple que muta y se adapta rápidamente a nuevas condiciones. Precisamente por esta característica, vimos tantas variantes durante la pandemia: alfa, delta, ómicron y otras.
El mpox, por otro lado, es causado por un virus de una familia completamente diferente: un *poxvirus*, que tiene ADN bicatenario. Es un virus grande y complejo que muta mucho más lentamente que el coronavirus. Pertenece a la misma familia que el virus de la viruela, del cual la humanidad se ha protegido desde el siglo pasado.
Estas diferencias determinan no solo la rapidez con la que cambian los virus, sino también qué medicamentos y vacunas se pueden usar para combatirlos.
¿Cómo se propaga cada virus?
Aquí radica quizás la diferencia más importante, que influye en las estrategias de salud pública.
Transmisión aérea vs. contacto directo
El COVID-19 se propaga eficientemente por el aire, a través de gotitas y aerosoles que exhalamos al hablar, toser o incluso simplemente respirar. Puedes contagiarte incluso después de una breve exposición en un espacio cerrado con una persona infectada. Además, el coronavirus puede ser transmitido por personas que aún no presentan síntomas o que tienen una forma asintomática.
El mpox se propaga de manera completamente diferente. Requiere contacto físico cercano y prolongado: piel con piel, contacto con lesiones infecciosas o su contenido. Durante los brotes recientes, la mayoría de los casos se han relacionado con contacto íntimo. El virus también puede propagarse a través de objetos contaminados: ropa de cama, toallas, ropa.
Teóricamente, el mpox también puede propagarse por vía respiratoria, pero esto ocurre mucho menos y requiere un contacto más prolongado y cercano que en el caso del COVID-19.

Síntomas y evolución de la enfermedad
Ambas enfermedades comienzan de manera diferente y dejan huellas distintas.
El COVID-19 se manifiesta con síntomas respiratorios: tos, dolor de garganta, congestión nasal. Se acompaña de fiebre, dolor muscular, fatiga. En casos graves, la enfermedad puede afectar los pulmones y causar neumonía. Algunos pacientes experimentan el síndrome de COVID persistente, donde los síntomas continúan durante meses después de la infección.
El mpox comienza de manera distinta. Primero aparece fiebre, ganglios linfáticos inflamados y malestar general. Después de unos días, aparece una erupción característica: inicialmente manchas, que luego se convierten en ampollas con líquido, y finalmente en pústulas. La erupción se desarrolla durante varias semanas y generalmente desaparece por sí sola, pero puede dejar cicatrices.
La mortalidad del mpox en los brotes recientes ha sido significativamente menor que en las epidemias históricas de viruela, pero la enfermedad puede ser peligrosa para personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Prevención y tratamiento
Diferentes vías de transmisión requieren diferentes medidas de protección.
- Para protegerse del COVID-19, son útiles los respiradores y mascarillas médicas, la ventilación de espacios, la higiene de manos y la vacunación. Se han desarrollado medicamentos antivirales y anticuerpos monoclonales específicos para su tratamiento.
- Para el mpox, lo más importante es evitar el contacto directo con las lesiones cutáneas de los infectados y sus objetos personales. Un sistema eficaz de rastreo de contactos y la vacunación en anillo (cuando se vacunan los contactos más cercanos del infectado) son clave. El tratamiento suele ser de soporte, pero en casos graves se pueden prescribir antivirales.
Curiosamente, las viejas vacunas contra la viruela brindan cierta protección contra el mpox, ya que los virus pertenecen a la misma familia.
¿Por qué es importante entender las diferencias?
El miedo a una pandemia es comprensible: el COVID-19 dejó una profunda huella en todo el mundo. Sin embargo, equiparar automáticamente cada nueva enfermedad infecciosa al coronavirus sería un error. El mpox no es un "nuevo COVID". Se propaga más lentamente, requiere un contacto más cercano y, por lo general, no causa brotes a tan gran escala.
Los especialistas en salud pública enfatizan que cada enfermedad requiere estrategias adaptadas: no existe una receta universal. Comprender las diferencias entre estas enfermedades ayuda no solo a protegerse adecuadamente, sino también a evitar el pánico infundado o, por el contrario, un enfoque excesivamente despreocupado ante amenazas reales.
¿Qué otras diferencias te sorprendieron más entre el mpox y el COVID-19?