¿Cansado de los mismos postres de siempre? Si buscas sorprender a tus invitados con algo que realmente marque la diferencia, esta pizza dulce es tu salvación. Imagina una base crujiente, una capa de queso cremoso y, el toque maestro, frutas cocinadas a la parrilla con ese ligero toque ahumado que te transportará a las mejores trattorias italianas, pero con la facilidad de prepararlo en casa en cuestión de minutos.
Este postre es perfecto para esas tardes de verano cuando la parrilla aún está caliente después del plato principal. En lugar de apagarla, ¡aprovéchala para crear una delicia dulce!
¿Por qué las frutas a la parrilla son un descubrimiento?
Mucha gente nunca se ha atrevido a poner frutas en la parrilla, y eso es un error garrafal. La alta temperatura carameliza los azúcares naturales de la fruta, creando esas marcas oscuras tan apetitosas y aportando un sutil sabor ahumado que contrasta maravillosamente con su dulzor.
Melocotones, nectarinas, ciruelas... todas estas frutas veraniegas se transforman por completo en la parrilla. Sus jugos brillan, los bordes se doran ligeramente y su sabor se intensifica varias veces.
Todo esto sobre una base crujiente con una generosa capa de ricotta o mascarpone cremoso. La combinación es tan exquisita que tus invitados te pedirán la receta sí o sí.
Ingredientes
Para la base:
- 1 masa fina para pizza (comprada o casera)
- 1 cucharada de aceite de oliva
Para la crema:
- 200 g de queso ricotta o mascarpone
- 2 cucharadas de azúcar glas
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para las frutas:
- 2 melocotones o nectarinas
- 2 ciruelas o albaricoques
- Un puñado de frambuesas o arándanos frescos
- 2 cucharadas de miel
Para decorar:
- 2 cucharadas de almendras o pistachos tostados
- Unas hojas de menta fresca
- Ralladura de limón o lima
- Un chorrito de miel para servir
Instrucciones paso a paso
1. Calienta tu parrilla a fuego medio-alto o una sartén grill bien caliente.
2. Mezcla el ricotta o mascarpone con el azúcar glas y el extracto de vainilla hasta obtener una crema suave y homogénea. Deja que alcance temperatura ambiente.
3. Corta las frutas por la mitad, retira el hueso y pincela las caras cortadas con miel.

4. Estira la masa de pizza muy fina y pincela ligeramente con aceite de oliva.
5. Coloca la masa en la parrilla caliente y cocina por 2-3 minutos, hasta que la base esté dorada y tenga marcas de grill. Dale la vuelta y cocina 1-2 minutos más. Retira a una tabla.
6. Pon las frutas en la parrilla con la parte cortada hacia abajo. Cocina por 2-3 minutos, hasta que veas esas marcas caramelizadas y los bordes ligeramente chamuscados. Retira a un plato.
7. Extiende la crema de queso uniformemente sobre la base de pizza ya cocida.
8. Coloca las frutas a la parrilla y las bayas frescas sobre la capa cremosa.
9. Espolvorea con frutos secos tostados, ralladura de cítricos y decora con hojas de menta.
10. Termina con un chorrito de miel y sirve inmediatamente.
Consejos de presentación
Corta y sirve esta pizza dulce tibia. El contraste entre el queso cremoso y las frutas calientes es simplemente perfecto. Si no tienes parrilla, puedes usar una sartén grill muy caliente o el grill del horno. Para una versión aún más rápida, sustituye la masa de pizza por pan de pita o tortilla fina.
Para un toque extra de indulgencia, ¿por qué no probar con crema de avellanas y chocolate en lugar de ricotta? ¡Será la perdición de los más pequeños (y de los no tan pequeños)!
Y tú, ¿te atreverías a probar esta combinación de sabores tan inusual?