¿Cansado de que tus plantas de tomate no rindan como esperabas? ¿Te frustra ver cómo se desperdician partes de tus plantas que crees inútiles? Mi tía, una jardinera con una sabiduría que se remonta a generaciones, me enseñó un método increíble para multiplicar tus tomates sin gastar un euro. Lo que comenzó como una acción que me pareció un despilfarro de ramas verdes, terminó convirtiendo su alféizar en una jungla en tan solo cinco días.
Hoy, quiero compartir contigo su secreto: cómo transformar esas pequeñas ramas de tomate que la mayoría descarta en nuevas plantas listas para trasplantar, todo ello de forma rápida y económica. Es un método tan simple que te preguntarás por qué no lo sabías antes.
El tesoro escondido en las partes "inútiles"
Todos sabemos que a las plantas de tomate hay que podarles los chupones, esos brotes laterales que crecen entre el tallo principal y las hojas. Sin embargo, la mayoría de estos chupones terminan en la basura. Es aquí donde está la magia: estos brotes tienen una capacidad asombrosa para arraigar en agua con una velocidad sorprendente.
Mi tía me explicó que los chupones ideales miden entre 5 y 10 cm, deben tener hojas sanas y, muy importante, no tener ningún indicio de floración. Estos brotes tienen la energía suficiente para desarrollar raíces sin tener que invertirla en la formación de frutos, dedicando toda su fuerza a un nuevo sistema radicular.
Cómo hacerlo paso a paso: tu propio vivero casero
El procedimiento es tan sencillo que hasta un principiante en jardinería puede lograrlo. Solo necesitarás unos cuantos vasos o recipientes, agua limpia y un lugar con luz indirecta cerca de una ventana.
- Día 1: Corta los chupones con una herramienta limpia y esterilizada. Un corte limpio justo en el nudo de la hoja reduce el riesgo de infecciones. Colócalos inmediatamente en recipientes con agua a temperatura ambiente. Es crucial que el agua cubra el nudo inferior, pero que las hojas queden fuera del agua. Ponlos en un lugar luminoso, pero evita la luz solar directa.
- Días 2-4: Mantén el nivel del agua constante. Si notas que el agua se enturbia, cámbiala por agua fresca. Los rayos solares directos pueden sobrecalentar el agua y dañar los brotes, así que una esquina de tu alféizar con sombra es lo ideal.
- Días 5-7: Empezarás a notar pequeños bultos blancos en el tallo, que pronto se convertirán en raíces auténticas. Cuando las raíces alcancen al menos 2-3 cm, tus esquejes estarán listos para ser trasplantados.
El trasplante: un truco extra para el éxito
Mi tía compartió otra joya: un pequeño detalle en el trasplante que aumenta drásticamente las probabilidades de éxito. Al plantar en la tierra, debes enterrar la mayor parte posible del tallo, dejando solo las hojas superiores al descubierto. Los tomates tienen una cualidad única: todo el tallo enterrado puede desarrollar raíces adicionales, lo que resulta en una planta mucho más fuerte y resistente.

Durante los primeros tres días después del trasplante, es recomendable cubrir las plántulas con una tela ligera o un periódico. Esto las protege del "shock" post-trasplante y de una exposición solar demasiado intensa. Riégalas a diario, pero sin encharcar; la tierra debe estar húmeda, no empapada.
Pasados los primeros cuatro días, puedes retirar la cubierta y reducir ligeramente el riego, permitiendo que las plantas se fortalezcan y se aclimaten a las condiciones exteriores.
¿Qué hacer si algo no sale como esperas?
A veces, los chupones pueden marchitarse o el agua volverse viscosa. Es algo normal y fácil de solucionar. Si notas las primeras señales de deterioro, cambia el agua y corta un milímetro del extremo del tallo. Si las plántulas se han estirado demasiado y están débiles, es porque les faltó luz; la próxima vez, colócalas más cerca de la ventana.
Para acelerar el crecimiento de las raíces, puedes utilizar una bandeja poco profunda con agua. Un mayor nivel de humedad ambiental alrededor de las plantas fomenta el desarrollo radicular.
¿Para qué es útil este método?
Este método es perfecto para varias situaciones. Primero, te permite rellenar huecos en tu huerto si alguna planta de tomate no prosperó o fue dañada. Segundo, es una forma excelente de conservar tus variedades favoritas; si tienes tomates especialmente sabrosos, puedes multiplicarlos sin coste alguno. Tercero, incluso una planta dañada puede salvarse; si el tallo se rompe, la parte sana puede dar lugar a una nueva planta.
Mi tía lleva años utilizando este truco. Afirma que no solo ahorra dinero, sino también tiempo: no hay que esperar a que germinen las semillas ni comprar plántulas caras en el mercado. Y lo más importante, los resultados se ven en solo una semana.
¿Has probado alguna vez a propagar tus tomates de esta manera? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!